lunes, 14 de junio de 2010

releído en estos días























Lunes, 11 de mayo de 1987 – Almuerzo en La Biela con Oscar Peyrou (sobrino de mi amigo), que trabaja en España, para la Agencia EFE, y está por unos días en Buenos Aires. Me cuenta que la última vez que estuvo Borges en España, lo llevaron por los corredores del aeropuerto de Barajas, en una silla de ruedas. Los periodistas, los fotógrafos y la gente que lo esperaba, lo rodeaban y hablaban mientras avanzaba por los largos corredores. En un momento en que ese gentío se apartó un poco, él se acercó a Borges y le dijo quién era. Borges exclamó: “Oscar Peyrou, el sobrino de Manuel”, y lo tomó fuertemente de la mano.
Yo pensé: “El nombre ‘Peyrou’ fue para Borges, en ese momento, entre extraños, un talismán que le evocaba todo el mundo en que había vivido y que ahora se desvanecía.”

Del libro BORGES, de Adolfo Bioy Casares (recopilación de los pasajes de las memorias de Bioy en que habla de Borges)

1 comentario:

Marta Raquel Zabaleta dijo...

que lindo, que alegre, que triste!
respectivamente,
Chau, Marta