miércoles, 22 de agosto de 2007

otro punto de vista


de una carta del pintor Maurice de Vlaminck escrita en 1923:


“Querido amigo:
Nunca voy a los museos. Huyo de su olor, su monotonía y su seriedad.Vuelvo a ver en ellos la furia de mi padre cuando yo huía del colegio. Intento pintar con mi corazón y mis hígados, sin preocuparme por el estilo.
Nunca pregunto a un amigo cómo hace el amor con su mujer para hacerlo con la mía, ni a qué mujer debo amar, ni me preocupa en absoluto cómo eran amadas las mujeres en 1802. Amo como un hombre y no como un colegial o un profesor.
No tengo a nadie que agradar sino a mí mismo.El estilo, a priori, como el cubismo, el rondismo, etc., etc., me deja frío.No soy modisto, ni médico, ni científico.La ciencia me produce dolor de muelas. Ignoro las matemáticas, la cuarta dimensión, la Sección Áurea.
Para mí, el “uniforme cubista” es demasiado militarista, y Ud. sabe que yo tengo muy poco de “soldado”. Los cuarteles me ponen neurasténico, y la disciplina cubista me recuerda lo que decía mi padre: “¡El ejército te sentará bien! ¡Te dará carácter!”. (…)
“Pintar”, amigo mío, es bastante más difícil y absurdo que todo eso. Si le interesan, unos detalles complementarios… nunca voy a funerales, no bailo el 14 de julio, no hago payasadas ni participo en manifestaciones callejeras. Me encantan los niños."

Vlaminck

P.S.- No hay que confundir la cocina con la farmacia.”

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