viernes, 31 de agosto de 2007

sobre “los equilibristas”

-¿Quiénes son esos hombres, los “equilibristas”?
-No lo sé. Por momentos pienso que podrían verse como una serie de “autorretratos indirectos”, si es que existe esta expresión. Me parece que el proceso creativo tiene mucho de suerte de equilibrista. Equilibrio entre técnica y expresión, entre seducción y comunicación… El equilibrio entre lo atractivo y lo expresivo, por ejemplo. Muchas veces debemos renunciar a efectos superficiales, a lo “bonito”, que sólo consigue distraer de lo que realmente comunica en una obra. Por el contrario, un exceso melodramático en el intento de buscar la expresividad puede neutralizar la misma capacidad de comunicación de una obra.
(…)
Hay un terreno de fronteras difusas en el que lo insinuado, lo ligeramente equívoco, lo elusivo, dice más que lo mostrado frontalmente y sin matices. El artista debe dejarle un espacio a la persona que se pone frente a su obra para que integre su propia capacidad de evocación y su entramado afectivo a lo que está viendo.
Pienso que la obra de arte, cuando es legítima obra de arte, siempre nos propone preguntas, a diferencia de lo meramente decorativo. La obra decorativa da respuestas, certidumbres.
¿Por qué me pregunta Ud. quienes son mis personajes? Tal vez porque yo, de alguna manera que no acierto a explicar, le induzco a algún tipo de intranquilidad por medio de ellos. A Ud. le surge la interrogante sobre quienes son. De hecho, yo no me propongo dibujar o pintar determinados personajes. Yo entro en un proceso de intercambio con la superficie sobre la que trabajo y con los materiales con los que trabajo. Hay que saber dejarse llevar por la obra en construcción. Hay que saber “escuchar” lo que está pasando entre el gesto de la mano que traza una línea sobre la tela y la línea ya plasmada que nos sugiere caminos que pueden diferir de nuestra idea original.
Borges decía: “es la puerta la que elige, no el hombre”, y, en parte, resume lo que quiero decir sobre el proceso creativo. Es el cuadro el que manda y no el artista, por lo menos en mi caso. Es un ejercicio de modestia frente a lo que se está desarrollando ante nuestros ojos. Claro, todo esto es relativo y sí existe una técnica para equilibrar voluntad y sorpresa. En cualquier caso todas estas son interpretaciones posteriores y producto de la experiencia, nunca intentaría teorizar a priori. Es mi propia experiencia, nada más.
Lo que dije antes: aspiro a provocar preguntas, no a ofrecer respuestas.
del libro "Miguel Ruibal" editado en 2005 en Catalunya

1 comentario:

Mari Carmen dijo...

Hola, Miguel :)

No sé por qué me dejaste el mensaje en mi correo, anunciando tu blog. A mí me gusta mucho la pintura y, de hecho, mis dos blogs están plagados de lienzos bellos, que adornan mis entradas. Como te digo, me gusta la pintura, pero debo confesarte que no estoy muy familiarizada con el tipo de pintura que tú haces ya que, en general, me gusta el realismo, así como los impresionistas y postimpresionistas. De todas maneras me alegro de haber conocido lo que tú haces porque tiene algo que atrae y gusta.

Saludos,