miércoles, 15 de agosto de 2007

un músico



-¿ A qué se debe la presencia repetida de músicos a lo largo de su obra?

A que es la única manera activa que tengo de acercarme a la música. Si supiese tocar algún instrumento tal vez no pintaría tantos músicos. No sería necesario. Pero sucede que cuando escucho una obra de Eric Satie o de Bill Evans o, no sé, de tantos otros, necesito “participar” del ambiente que crean. Y no tengo mejor manera que dibujarlos o pintarlos. Es interesante, porque he podido notar que, a diferentes músicas, diferentes respuestas plásticas. Si lo que está sonando cuando pinto es Thelonious Monk, el gesto del pincel o de la pluma es posiblemente tan sincopado como lo que está sonando. Si se trata de una obra para piano de Mendelssohn el gesto se vuelve más amplio, más melódico. Pero no por imitación, sino por empatía. De hecho mis músicos no son demasiado realistas. En un cuadro mío puede verse un guitarrista cuya guitarra no tiene cuerdas, o un pianista con un teclado disparatado. No se trata de describir la realidad del músico, se trata de dejarse ganar por la naturaleza de la música desde el gesto.

(del libro “Miguel Ruibal”, editado en 2005 en Catalunya)

No hay comentarios: