sábado, 13 de febrero de 2010

vino carta de H.O.

(...)
Resulta que, hace unos días, un amigo que tenemos en común, y que usted no conoce, armó una farra para festejar el cumpleaños de una publicación que saca en el barrio. El pobre no consigue vender un aviso ni que vengan degollando, y se rompe el lomo y, claro, para esos días andaba medio descorazonado. Total que le mandé unos versos, porque a él le andaba dando vueltas en la cabeza el asunto de si imprimir la revista en una Minerva Centenario o en una Rotaprint de planchas de aluminio. Así que arranqué para el tema de la tinta. Entonces me acordé de usted, que, por lo menos cuando vivía en Julián Álvarez, a la altura de Charcas, si mal no recuerdo, siempre andaba con las manos enchastradas en tinta (especialmente la zurda). Parece que el amigo, buen poeta el tipo, dijo nomás los versos para la tinta, y, según sé, le voló más de una silla por la cabeza. Era de esperar. Yo no fui, porque justo por esos días tenía que ir a Rosario a ver si le cobraba unos pesos al Cabeza Pandolfo, que anda medio escapado y uno anda medio necesitado.





DOCE VECES DICE
para M.R., con algún tipo de afecto




I


tinta,

melodramática

maldición del agua,

tarde o temprano

te secas





II


tres veces tinta

tres tristes veces tinta

tres partes de tinta y una de mi





III


mis dibujos:

pequeñas

cirugías

circulares





IV


una razón poderosa ha de tener el agua

para

dejar

hacer

a la tinta





V


no hay dunas

porque no hay desierto

es sólo un dibujo


- no se alarme nadie -





VI


todos sabemos

que nuestras penas

provienen del uso ilimitado

de la tinta

(pero no decimos nada)





VII


hurgue la pluma

y rasgue


superficie del blanco:

poco te queda





VIII


una fracción de segundo:

ojos de durazno

en la piel de la tinta



(frascos de nocturnidad

dicen que acontecida)





IX


dueña de una sombra inaudita

la tinta viene a por mí

en sueños

de papel canson

(no me despierten)





X


usa un espejo

para no verse


la línea trama a sus espaldas

(no porta alas)





XI


Biografía:

yo tenía

por entonces

los dedos en su sitio


al alcance justo de la palma

de

la

mano



entonces,

claro,

dibujaba





XII


es inminente la desgracia:

un golpe
de antebrazo
derramará la tinta
sobre las últimas tres horas de trabajo

- segundos más tarde
parecía un desastre -


cuando se resigna uno
a su suerte
un hallazgo prende fuego la mesa

(todos no,
pero unos cuantos)




H.O.

1 comentario:

Liliana Lucki dijo...

Maravilloso.

Felicito a los dos.

Hermoso es el recuerdo ....unos detalles

se convierten en arte.

Saluda desde Argentina,Liliana